Gestión del conocimiento y competitividad
Julio 1, 2008
La Nueva Economía se basa fundamentalmente en que el factor central en el proceso de creación de riqueza pasa a ser el conocimiento y los demás activos intangibles ( contactos, creatividad, innovación, posicionamiento, etc ) mucho más que el capital, los bienes de capital u otros activos físicos.
Gestión del Conocimiento se ha convertido en un término de boga en los ámbitos académicos y ejecutivos desde que emergió, pero ¿Qué es realmente? Existen muchas interpretaciones, muchos modelos y hasta los fabricantes de software también utilizan la expresión para sus productos.
En 1997 reconocidos autores publicaron un estudio en donde presentaron la siguiente definición de Gestión de Conocimiento:
“… es el proceso de administrar continuamente conocimiento de todo tipo para satisfacer necesidades presentes y futuras, para identificar y explotar recursos de conocimiento tanto existentes como adquiridos y para desarrollar nuevas oportunidades.”
Ann Macintosh propone como definición la siguiente:
“La Gerencia del Conocimiento envuelve la identificación y análisis del conocimiento tanto disponible como el requerido, la planeación y control de acciones para desarrollar activos de conocimiento con el fin de alcanzar los objetivos organizacionales.”
Las dos definiciones anteriores reconocen en el conocimiento dos aspectos importantes:
- Que la Gestión o Gerencia del Conocimiento es un proceso, el cual forma parte de las actividades cotidianas de una organización.
- Que es un recurso importante que debe adquirirse, clasificarse, conservarse y explotarse para lograr los objetivos de la organización y hallar ventajas competitivas.
Gestión del Conocimiento proceso generador de ventajas competitivas
Según Macintosh el ambiente competitivo actual ha hecho crítica la calidad del conocimiento que las empresas aplican a sus procesos claves de negocio. En cualquier empresa, la cadena de suministros depende del conocimiento que se tenga sobre materias primas, planeación, manufactura, distribución, etc. Así mismo, el desarrollo de nuevos productos requiere conocimiento sobre las necesidades de los consumidores, nuevos descubrimientos científicos, nueva tecnología, mercadeo, etc.
Aplicar la gestión del conocimiento en una empresa para crear ventajas competitivas se hace aun más indispensable debido a:
* El mercado es cada vez más competitivo, lo que demanda mayor innovación en productos debiendo el conocimiento desarrollarse y ser asimilado con mayor rapidez.
* Existe la necesidad de reemplazar la manera informal en la que se gestiona el conocimiento en las funciones administrativas por métodos formales dentro de procesos de negocios orientados al cliente. Las empresas están enfocando sus esfuerzos en crear mayor “valor agregado” para sus clientes, esto requiere la capacidad de captar, interpretar y difundir las necesidades y deseos de los clientes en la organización más allá de la forma tradicional.
* Se requiere tiempo para adquirir conocimiento y lograr experiencia a partir de él. Los empleados cada vez tienen menos tiempo para hacer esto.
* La presión de la competencia está reduciendo el tamaño de los grupos de empleados que poseen el conocimiento de la empresa.
* Está creciendo la tendencia dentro de los empleados de retirarse cada vez más temprano en su vida laboral o de aumentar su movilidad entre empresas, lo cual ocasiona que el conocimiento se pierda.
* Existe la necesidad de manejar cada vez mayor complejidad en empresas pequeñas y con operaciones transnacionales.
* Cambios en la dirección estratégica de la empresa puede causar pérdida de conocimiento en una área especifica. Una decisión posterior que retome la orientación anterior puede requerir ese conocimiento, pero el empleado que lo posee puede ya no estar en la empresa.
* Por lo tanto, la gestión del conocimiento es el proceso que soporta a todos los procesos de una organización y el efecto que se consiga en este, origina resultados en cadena en el resto de procesos.
Alcance del proceso de Gestión de Conocimiento
Basados en la definición de la gerencia del conocimiento como un proceso que debe apoyar a la empresa en la búsqueda de una posición competitiva y nuevas oportunidades, Quintas , proponen una serie de objetivos y actividades que se deben cumplir dentro de la gerencia del conocimiento de una empresa:
Objetivos:
* Formular una estrategia de alcance organizacional para el desarrollo, adquisición y aplicación del conocimiento.
* Implantar estrategias orientadas al conocimiento buscando el apoyo de los estamentos influyentes de la empresa.
* Promover el mejoramiento continuo de los procesos del negocio, enfatizando la generación y utilización del conocimiento.
* Monitorear y evaluar los logros obtenidos mediante la aplicación del conocimiento.
Actividades:
* Divulgación del conocimiento (por ejemplo, lecciones aprendidas, mejores prácticas, etc.) para que todos los miembros de la organización puedan utilizar el conocimiento en el contexto de sus actividades diarias.
* Asegurarse que el conocimiento está disponible en el sitio donde es más útil para la toma de decisiones.
* Asegurarse que el conocimiento está disponible donde lo necesitan los procesos del negocio.
* Facilitar la efectiva y eficiente generación de nuevo conocimiento (por ejemplo, actividades de Investigación y desarrollo, aprendizaje a partir de casos históricos etc.)
* Apoyar la adquisición de conocimiento de fuentes externas y desarrollar la capacidad de asimilarlo y utilizarlo.
* Asegurarse que el nuevo conocimiento está disponible para aquellas personas en la organización que realizan actividades basadas en ese nuevo conocimiento (por ejemplo, distribución de las lecciones aprendidas).
* Asegurarse que toda persona en la organización sabe dónde se encuentra disponible el conocimiento en la empresa.
Andrea Benki von Roth
Founder & CEO
Mastermind Global Information
http://www.mastermind.cl
e-business or out of business
Del conocimiento a la innovación
Julio 1, 2008
A la innovación, sello cardinal de esta economía del conocimiento, se puede llegar por diversos medios: la curiosidad, la creatividad, la investigación, el ingenio, la casualidad, la intuición, la imaginación, las conexiones, las inferencias, las hipótesis, las abstracciones… Todo ello a partir del sólido y actualizado conocimiento del innovador, para no resultar extravagante ni reinventar nada. Y al hablar de conocimiento, habríamos de referirnos tanto al saber consciente que ha de crecer cada día, como a ese otro que la atención desestima durante la percepción y va a parar al inconsciente: todo el conocimiento cuenta, cuando de innovar se trata.
En efecto, no pocos progresos en la Física, la Medicina y otras ramas científicas se han producido porque los investigadores se han beneficiado de su valioso saber inconsciente -generador de intuiciones y a veces manifestado en sueños-, como lo han hecho igualmente de la casualidad, de sucesivas hipótesis, de valiosas conexiones, de su imaginación y de su curiosidad. Algunos avances, como la cosmología heliocéntrica, sucumbieron ante sólidas resistencias del poder establecido; otros, como el efecto fotoeléctrico de Einstein, pasaron por la fase de hipótesis hasta que pudieron demostrarse; y otros más, como la penicilina de Fleming o los rayos X de Roentgen, se produjeron porque alguien supo aprovechar la casualidad.
Descubrimientos casuales han hecho avanzar la ciencia, pero también han generado nuevos productos en el mundo de los negocios. Casualidad hubo en el Walkman de Sony, el velcro, el teflón, el horno de microondas, no pocos fármacos… Es verdad que no todos somos científicos -tal como interpretamos el término-, pero sí que somos, muchos de nosotros, trabajadores del conocimiento obligados al aprendizaje permanente, y conscientes de que la innovación contribuye a nuestra competitividad colectiva e individual.
En tiempo de nuestros abuelos y bisabuelos se identificaba al trabajador con actividad manual; hoy lo hacemos ya en muy buena medida con el trabajo mental. Sin dejar de usar las manos, nuestros cerebros enfrentan cada día nuevos desafíos. En este panorama neosecular hablamos, a menudo y ciertamente, de la figura del trabajador del conocimiento, del trabajador experto e innovador que demandan las empresas del saber; pero en realidad el siglo XX nos ha proporcionado referencias muy aleccionadoras de cómo innovar en las empresas mediando y sin mediar el brainstorming.
El inexcusable aprendizaje permanente sirve a la efectividad profesional de todos, pero además hace falta practicar con acierto la abstracción, la inferencia, la síntesis, la hipótesis y todas las operaciones mentales que contribuyan a consolidar el conocimiento adquirido, a integrarlo en el acervo acumulado y a ampliar los campos del saber mediante la innovación. Hay toda una serie de facultades cognitivas y de fortalezas personales que se ponen en juego en la innovación, y no deberíamos reducir la fórmula a la I+D (investigación y desarrollo), o nutrir una concepción demasiado ligera de la creatividad.
Hoy, además de aprender a trabajar y a vivir en beneficio individual y colectivo, hemos de esforzarnos más específicamente en el “aprender a aprender” y el “aprender a innovar”; pero debemos contar con la actitud más idónea, fruto de la motivación intrínseca y de la fe en lo que se hace. Si he aludido a habilidades cognitivas específicas que, sin ser suficientes, me ha parecido que merecían ser subrayadas, hay que añadir finalmente la mención a los elementos volitivos. Si autotélica ha de ser la tarea del aprendizaje permanente -queriendo con ello decir que no persigue títulos ni diplomas, sino la adquisición de nuevo saber-, igualmente autotélica debería ser en no pocas ocasiones la actividad de innovar, para mejor activar todo ese potencial cognitivo a que me refería.